
Antes que nada, buscamos contactarnos con alguien que pueda contactarnos con la gente del MHOL, para poder asistir y poder hacer unas breves entrevistas sin incomodar a los involucrados, pero no obtuvimos resultado alguno, por lo que nuestro nuevo espacio de observación sería la discoteca Downtown – Vale todo en Miraflores.
Antes de ir hacia el lugar, conociendo las limitaciones que a veces suele aplicar el local sobre los “heteros” para el ingreso, contactamos a un amigo gay no declarado oficialmente (por lo que, por obvias razones, nos ha pedido no colocar su nombre en este trabajo) para que nos facilite el ingreso. Nos encontramos con esta persona en el parque Kennedy a las 11pm y procedimos en ir al local. Al principio, en la misma puerta de ingreso, empezamos a sentir miradas extrañas por el hecho de ser una pareja heterosexual ingresando a un sitio “propiedad” de la comunidad; sin embargo, nuestro amigo conversó un breve minuto con las personas próximas a la puerta e ingresamos sin problema alguno.
Llegamos al local luego de sentir que las miradas nos invadían al darse cuenta, sin que lo demostremos, que éramos enamorados. Al sentir ese recelo de los asistentes, aplicamos nuestra estrategia de distribución y tuvimos que separarnos por un buen rato para observar mejor todos los sucesos que iban a transcurrir en el local, y para que las miradas ya no continúen siguiéndonos con desaire. Esta también fue recomendación de nuestro amigo, dado que a veces se ocasionan problemas internos por el hecho de que haya personas heterosexuales dentro. El mapa de observación fue realizado previamente en conjunto con nuestro amigo, el cual ya conocía perfectamente el local.
La distribución planificada fue la siguiente:
- ZONA LATINA: Álvaro, donde registraría, de forma discreta, las costumbres halladas en un block de notas
- ZONA GENERAL/VIP: Natalia, donde registraría, de forma discreta, la vestimenta y hábitos en un block de notas
Nosotros queríamos tener un registro audiovisual de la visita, pero nuestro contacto nos pidió que no lo hiciéramos, pues, para ellos, un “hetero” grabando y/o tomando fotos y a la vez tomando notas sería algo sumamente incómodo para los asistentes, incluso para él mismo, por lo que tuvimos que declinar de la idea ya que no podemos incomodar a los sujetos de observación ni actuar sin su permiso; además, al ser el tema de la homosexualidad algo aún secreto en algunos miembros, tratan de evadir registros “comprometedores”.
Antes de separarnos, nuestro contacto nos presentó con varios amigos suyos, todos pertenecientes a la comunidad gay, y les comentó sobre nuestra presencia ahí. La mayoría se río, porque les causaba “gracia” ser objetos de un estudio universitario, pero les explicamos brevemente el por qué los elegimos y eso ayudó a que entendieran mejor nuestra labor. Ellos también nos recomendaron el no realizar material audiovisual por temor a las reacciones de los demás asistentes. Adicionalmente, nos prometieron colaborar con nosotros para explicarnos cualquier cosa que no entendamos.
Posteriormente, Álvaro se dirigió a la parte Latina y Natalia se acercó a la parte de la barra, debajo del escenario, pues había mayor cantidad de personas bailando justo en el momento en que unos strippers (hombre y mujer) estaban apareciendo. En ese momento, la discoteca estalló en gritos y bulla alocada. Todos los que estaban en la pista dejaron de bailar para detenerse a admirar a los artistas que, con sus exagerados trajes, invadían el escenario para amenizar la noche y levantar la libido de los asistentes. Cabe resaltar que, por obvias razones, el stripper era para el público masculino y la stripper para el femenino, cosa que por primera vez experimentábamos de una manera tan ambigua.
Luego de todo el alboroto ante el ingreso de los strippers, la gente ya se encontraba más calmada, por así decirlo, pero igual no dejaba de bailar ni de gritar todas las canciones que ponía el Dj. Las parejas homosexuales bailaban con mayor sensualidad y los besos entre hombres ya se volvían algo común durante la noche (ídem con las mujeres). Personas homosexuales también bailaban de manera “heterosexual”, incluso haciendo pasos subidos de tono, pero solo por diversión.
Algo que nos sorprendió mucho fue la manera de vestir de los hombres: pareciese que se hubieran demorado 3 horas en decidir si los polos estrechos combinaban con las zapatillas blancas o con la correa negra o roja, sin contar la cantidad de base y corrector que usaban, o los jeans stretch pitillo. En el caso de las mujeres, teníamos dos tipos de looks: la mujer sensual, con polos de tiritas, tops, polos con escote, y la mujer más masculinizada, con poleras, camisas de cuadros, polos masculinos y pantalones anchos.
La discoteca, en sí, está dividida en dos zonas, las cuales mencionamos previamente. La zona latina es donde, precisamente solo se pasa música como salsa, bachata, merengue, entre otras, y es donde se ven personas de estratos un poco más bajos que los vistos en el salón general y VIP. Esto se puede determinar por 1) la vestimenta, 2) las costumbres y forma de hablar (como se expresan, como toman las bebidas, las formas de bailar) y 3) por lo que consumen (cero whisky, cero tragos caros). Mientras tanto, en la zona VIP, se podían apreciar botellas de Chivas, otros tragos, y una menor cantidad de jarras de cerveza. El mobiliario también marcaba las zonas. En la zona VIP se podía apreciar mobiliario tipo lounge, mientras que en la zona Latina se apreciaban mesitas altas comunes.
Respecto a las costumbres, lo que más podemos resaltar es 1) la actitud exagerada de un considerable número de asistentes, sobre todo al momento de hablar, ya que hablan con volúmenes altos de voz y con tonos medio disforzados, 2) yendo por todo lo contrario, la pasividad de también varios miembros, quienes actúan de la manera más normal posible, incluso mantienen su caballerosidad, propia de hombres, 3) la manera de saludar es particularmente con beso en la mejilla entre ellos, y dando la mano, por parte de un grupo de ellas, 4) el bailar es un momento de liberación, ellos bailan con euforia, con exaltación, cada uno sintiéndose dueño de la pista y de la canción y ellas sintiéndose libres de bailar sensualmente con una mujer y 5) la libre confianza de palmotear al del costado o hablarle también resaltó en nuestra observación.
RESUMEN DE NUESTRA VISITA1. Estrategia de observación:
Visita a la discoteca Downtown Vale Todo – Miraflores, contactándonos previamente con un miembro de la comunidad, asiduo asistente a esta discoteca, y conociendo virtualmente previamente el local para poder repartir nuestras ubicaciones.
1.1 Tipo de observación: Participante
1.2 División del trabajo:
- Natalia: Zona VIP, costumbres, hábitos, códigos, vestimenta
- Álvaro: Zona Latina, vestimenta, hábitos, códigos, costumbres
1.3 Tipo de registro: escrito (libreta de notas)
2. Contexto de la observación:
2.1 Mapa del espacio visitado (Leyenda: Puntos amarillos – asistentes/ Puntos rojos: nosotros)

3. Sujetos de observación:
3.1 Vestimenta: Había de todo tipo, resaltando más el uso de ropa ajustada, en el caso de los hombres, y en las mujeres dependía del rol que tenían en la pareja (si una era más afeminizada, vestía como una chica heterosexual común y corriente; por el contrario, la que tenía la apariencia masculinizada, vestía pantalones anchos y polos/camisas anchas). Los hombres, en varios casos, presentaban el uso de maquillaje como base, polvos, corrector y un poco de delineador y rímel para ojos. También se hacía común el uso de aretes en la oreja.
3.2 Trato con extraños (nosotros): se portaron muy amablemente, aunque al principio como que les hizo y no les hizo gracia el motivo de nuestra presencia, pero luego de explicarles se ofrecieron a ayudarnos con todo lo que necesitemos. Lo que sí es que nos pidieron que respetemos su privacidad y que no tomemos fotos ni videos.
3.3 Relación entre miembros: existe mucha confianza liberal dentro del grupo, donde cualquier miembro puede ir y “flirtear” a otro, aún con la pareja de este viendo al costado. También se dan palmazos de broma, se fastidian, conversan sin ningún prejuicio. Los miembros son muy alegres y divertidos, para ellos no existe una barrera que impida la comunicación entre todos. Los besos son algo común; según una de nuestras fuentes, incluso la infidelidad es semi aceptada a nivel de besos, porque es una forma de demostrar su opción ante el mundo. Al principio nos costaba ver una pareja gay besándose, pero luego ya supimos aceptarlo.
4. Otras observaciones significativas:
Tenemos dos momentos claves para resaltar:
- Momento del show de strippers: su forma liberal de ver el mundo no los impide de gritar o emocionarse con el show, lo cual puede pasar en otros shows de strippers donde la gente suele hacerse la indignada y no ver, cuando en realidad la curiosidad le va ganando la batalla, pero sus prejuicios culturales y sociales no se lo permiten con total libertad. En cambio, en este lugar, todos participan con el artista de su mismo género, sin prejuicio alguno, sin pensar en el “qué dirán” externo por el hecho de que un hombre baile con un hombre semidesnudo, o viceversa. También pudimos ver el extremo disfuerzo al momento de iniciar el show, algo que caracteriza, de alguna u otra manera, a la comunidad gay.
- Momento del baile: el baile es como una especie de rito para ellos. Si no bailas una canción gay, o al menos no te identificas con ella (ni la tarareas), entonces estás un poco “fuera de onda”. El baile es el momento de la desinhibición, es el momento de liberarte, ser feliz y bailar con quien desees, porque el mundo de afuera no va a decirte nada en ese momento. Eso fue lo que percibimos cuando pasaban canciones como “YMCA” o “Dancing queen” o las de Rafaella Carra, donde el que menos salía a bailar.